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Importancia de la fiebre: un indicador natural del cuerpo

La fiebre, que no es en sí misma una enfermedad sino una respuesta defensiva del organismo a la infección. Cuenta, además, con valor para orientar el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de fondo.

Imaginemos un país que está sufriendo una invasión por parte de un feroz enemigo; seguramente el gobierno decidiría imponer el estado de alarma para que el país entero colabore en restablecer la normalidad, no fiará toda la seguridad del país a la acción específica de un ejército sino que implicará, por muy incómodo y duro que resulte, al resto de la sociedad, suspendiendo la vida cotidiana, posponiendo proyectos no vitales y, en definitiva, aunando esfuerzos en una sola dirección, la autodefensa.

Lo que sería ilógico en esta situación de guerra, es que la movilización se limitara únicamente al sistema defensivo para que el resto del país siguiera actuando como si no pasara nada, ni una incomodidad, ni un sacrificio.

Cuando una persona tiene fiebre sucede exactamente lo mismo que en la invasión del país: su organismo ha decretado un estado de alarma, para la autodefensa. La fiebre es un proceso que nos genera mucho malestar y afecta nuestro desempeño en las actividades que realizamos diariamente. Por lo que buscamos inmediatamente fármacos para poder sobrellevarla y así rendir al máximo. Lo que no sabemos es que suprimir esa fiebre es como movilizar únicamente al ejército en caso de una invasión: es someter al organismo a la reducción de su capacidad de combatir la infección.

Eliminar esta fiebre tiene varios efectos negativos:

“Atrofia” de nuestro sistema de defensa

Sobre todo en la infancia, impedimos que el organismo aprenda a emplear a fondo su sistema defensivo contra cualquier enemigo, lo que es crucial para afrontar futuros problemas de mayor gravedad.

Aumento de la resistencia del agente patológico

Aumenta la probabilidad de que una infección se convierta en un proceso más grave (que un catarro o una gripe evolucione a una neumonía).

Obstáculo para la resolución de problemas músculo esqueléticos

La fiebre, aunque resulte molesta, estimula otros procesos autocurativos y ayuda a resolver otras dolencias previas que estaban cronificadas. Este tercer punto nos interesa especialmente a los fisioterapeutas, ya que en ocasiones, un proceso febril de origen vírico se aprovecha para mejorar algunas dolencias músculo- esqueléticas. (Durante la fiebre se exacerban los dolores reflejos, sobre todo del hígado, sistema circulatorio y riñón que luego mejoran cuando el proceso febril termina).

Testimonio: fiebre y problemas músculo-esqueléticos

Un ejemplo de que los dolores músculo-esqueléticos reflejos de disfunciones viscerales (o mejor dicho, dolores de los músculos y las articulaciones a causa de un mal funcionamiento en un órgano o una víscera) mejoran o se resuelven luego de un proceso febril fue Jorge, un paciente de 35 años con molestias lumbares desde hacía varios años pero, sobre todo, aquejado hace un año de dolor constante en la cara interna de ambas rodillas, en reposo. La RMN (resonancia magnética) era normal y se le diagnostica tendinitis de la pata de ganso y es tratado con AINES (antiinflamatorios no esteroideos) sin ninguna mejoría.

Como ya se indicó en el capítulo de los reflejos víscero-emocionales, ese dolor específico de la cara interna en las 2 rodillas puede deberse a un reflejo de la próstata, que además suele ir acompañado de problemas de la 4a y 5a vértebras lumbares con dolor al lado derecho, y a veces de algún síntoma prostático (en este caso, molestias en el periné al conducir más de dos horas). Por lo que pauté un tratamiento de fitoterapia, cambios nutricionales, y hacer algo de ejercicio para estimular la circulación en la zona.

Días más tarde, el paciente me llama preguntándome si podía postergar el tratamiento de fitoterapia, ya que se ha despertado con gripe. Yo le respondí que por supuesto podía postergarlo, pero que sería muy interesante que si tuviera fiebre no la reprimiese. El paciente acudió a la revisión quince días después de la primera sesión y me manifestó que todavía no había empezado el tratamiento de plantas porque después de los cuatro o cinco días que estuvo enfermo con gripe; el dolor de las rodillas había remitido completamente y se encontraba mucho más flexible de la zona lumbar. Manifestó que durante la gripe, tuvo fiebre bastante alta, de 39,5, con un fuerte dolor en la zona lumbar baja, en los glúteos, rodillas, dolor de cabeza, pero aguantó sin tomar nada y cuando se empezó a recuperar del proceso febril, se dio cuenta de que no le molestaban absolutamente nada las rodillas, un dolor con el que llevaba cerca de un año y por primera vez estaba varios días sin él.

Recomendaciones ante un cuadro febril

Mi mayor preocupación a la hora de manejar la fiebre es cuando se trata en los niños, que estimulan y educan de forma fundamental su sistema defensivo durante la infancia. La mejor forma de tratar la fiebre es como en países como Holanda, donde no se receta paracetamol en forma sistemática, sino que se mantiene en vigilancia la cusa-origen de esta fiebre. La forma con que se trata la fiebre en los niños, a través de antitérmicos, tiene poco que ver con la salud y mucho con el miedo inculcado a los padres por la publicidad de la industria farmacéutica y con la educación excesivamente protectora que reciben los niños, a los que no se les educa en la frustración y en la capacidad de aguantar el mínimo sufrimiento sobre todo en lo que concierne al enfermedad.

No puede haber mejor herramienta curativa que un buen reposo físico cuando hace falta, tomando únicamente líquidos y un organismo con toda su energía concentrada en recuperar la homeostasis perdida. La fiebre, además de ayudar a luchar contra la infección supone una especie de reseteo de nuestro organismo, haciendo énfasis en los órganos con alteraciones funcionales que serán los que más dolor reflejo produzcan durante el proceso febril y los que más se beneficiarán después del mismo.

En cualquier caso, siempre se puede hacer que la fiebre sea más llevadera, moderándola ligeramente hasta donde el organismo considere que no disminuye su eficacia; poniendo, por ejemplo, calor en los pies (antiguamente se ponían calcetines empapados en vinagre para atraer el calor hacia los pies) y paños fríos en la cabeza y en la cara; así mismo, también se pueden usar remedios homeopáticos, rápidos en estos casos.

Fiebre y dolor muscular. 5 Cosas que debes saber.

La fiebre es un mecanismo de alarma del organismo, que nos avisa que algo anda mal; y su manejo se lleva muy mal dependiendo del país donde vivas. Es importante que sigas estos 5 consejos que te explicamos en este video, para que puedas entender cómo llevar de la manera más correcta la fiebre, además de aprender un poco acerca de la relación entre la fiebre y los problemas músculo-esqueléticos.

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