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Venezuela. El control clave de Citgo

Asdrúbal Chávez, presidente de la refinadora Citgo Petroleum basada en Houston, abordó un avión corporativo de la filial de Petróleos de Venezuela el 30 de enero tras una reunión con altos funcionarios del acorralado régimen de Nicolás Maduro sobre las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Al aterrizar en las Bahamas -desde donde Chávez ha trabajado por alrededor de un año tras serle negada una petición de visa estadounidense-, recibió una notificación desde Houston de que ese sería su último viaje en los aviones de la empresa y que su cuenta de correo electrónico había sido cerrada.

El control rutinario de la subsidiaria había pasado a manos de un alto ejecutivo de Citgo, Rick Esser, quien con el respaldo de la ascendente oposición venezolana y el gobierno de Estados Unidos comenzaría a preparar el camino para una nueva junta directiva antimadurista.

Esser supervisó los movimientos para aislar a Chávez, hermano del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, y pronto comenzaría a remover de la compañía a otros altos directivos promovidos por el régimen de Maduro.

La rápida reorganización de la codiciada filial de PDVSA marcó una crucial victoria temprana para la oposición liderada por el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, en el medio de dificultades para avanzar en su estrategia de presionar por la salida de Maduro del poder y bloquearle el acceso a los recursos petroleros del país.

La batalla por Citgo podría ser crucial en el esfuerzo por expulsar a Maduro al proveer una fuente clave de ingresos para un futuro gobierno.

Con más de 23.000 millones de dólares en ventas anuales y operaciones que cubren el 4 por ciento de los combustibles que se consumen en Estados Unidos, Citgo se perfila como el último activo financieramente saludable que posee PDVSA.

A medida que la producción petrolera venezolana cae como consecuencia de la pesada deuda de PDVSA, falta de inversión, incapacidad gerencial y presión política atizada por sanciones desde 2017, la ubicación de Citgo y la independencia financiera que ha ganado en años recientes la han blindado de los problemas que asedian a su casa matriz.

Al cierre de septiembre, Citgo registró una ganancia neta de unos 500 millones de dólares, según un acreedor con acceso a sus balances financieros, que no son públicos. Para ese momento, la filial también tenía 500 millones de dólares en efectivo y una línea de crédito disponible por 900 millones de dólares.

Puertas adentro en Citgo, empleados temerosos de trabajar bajo el control de una administración socialista acusada de crímenes graves, esperaron ansiosos el nombramiento oficial de una nueva junta directiva integrada por miembros elegidos por el congreso controlado por la oposición.

La junta entrante tuvo su primera reunión el jueves en Houston y nombró ejecutivos para reemplazar a varios empleados removidos, según dos fuentes de la empresa. Citgo no ha revelado su nueva composición.

“No estamos esperando ninguna resistencia” a la nueva junta, dijo una ejecutiva antes de la llegada de los miembros nombrados por el congreso. “Por el contrario, estamos esperando instrucciones para tender la alfombra roja”.

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