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Las oportunidades de Haddad en Brasil

Ni siquiera las encuestas más rigurosas pudieron prever que Jair Bolsonaro, un excapitán del ejército, tendría una diferencia tan holgada en la primera vuelta de las presidenciales brasileñas celebradas el pasado 7 de octubre. ¿Cómo se entiende ese fenómeno? ¿Tiene algún chance Fernando Haddad para revertir los resultados?

Un día después de la primera vuelta presidencial en Brasil, Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha que obtuvo el 46% de los votos, reactivó su campaña. Y no parece que vaya a cambiar el tono: anunció que no será “Jairziño paz y amor” y que continuará “apostando fuerte” para proteger los valores familiares.

Bolsonaro, que contó con un amplio apoyo de las iglesias cristianas, ha enfrentado todo tipo de críticas. Lo acusan de homofóbico, machista, racista y de ser un nostálgico de la dictadura militar que sufrió el país sudamericano entre 1964 y 1985. Pero nada de eso parece detenerlo. Y los resultados lo tienen al borde de ser el mandatario de la nación con el ejército más poderoso de Latinoamérica.

Quien competirá con él en segunda vuelta es Fernando Haddad, el delfín del popular expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, hoy en prisión por un caso de corrupción. Haddad tuvo el 29% de los votos, aunque nada despreciable, parece titánica la tarea que logre voltear el panorama.

Mauricio Bueno, analista y máster en Ciencia Política de la Universidad Estatal de Campiñas de Sao Paulo no le da ninguna posibilidad a Haddad. “No tiene chance, ni siquiera si suma a los demás candidatos, la cifra no le da”, le dijo a France 24 el experto.

Y agrega otro factor: la mayoría de los candidatos derrotados dejaron libres a sus electores. Johana Amaya, politóloga internacional de la Universidad Javeriana de Colombia, dice que es una tarea compleja. “La opción de Haddad es hacer alianzas con Ciro y otros candidatos, pero en este ambiente tan profundamente polarizado no es fácil”, opinó.

La radicalización es tal en Brasil, que en esta primera vuelta la abstención fue la más alta desde 1998. Uno de cada cinco electores, alrededor de 30 millones de brasileños, decidieron no votar por ninguna de las propuestas.

Amaya suma otro argumento para la casi imposible tarea que tiene Haddad: “desde el tránsito a la democracia en Brasil, históricamente el candidato que gana la primera vuelta, gana la segunda”. Así, Haddad tiene hasta la historia en contra. Pero no es lo único.

Haddad, quien fue figura secundaria de la política brasileña hasta que Lula le cedió la candidatura hace poco menos de un mes, acumula sobre su espalda el desprestigio del Partido de los Trabajadores (PT). “Es difícil que sume apoyos, ningún líder quiere asumir ese costo político”, agregó Amaya.

Pero hay otros factores estructurales que explican también el triunfo desmedido de Bolsonaro en primera vuelta. Y tienen que ver con el actual contexto en Brasil. El gigante sudamericano tiene la tasa de homicidios más alta del mundo y en ese clima de inseguridad el discurso de mano dura del excapitán tiene ventaja sobre el de Haddad.

Bueno explica que con “la violencia disparada, la crisis económica crea un recuerdo nostálgico de la dictadura militar… piensan que en ese tiempo la vida no era así”. Es decir, la corrupción y la incapacidad de controlar la violencia parecen haber catapultado a Bolsonaro.

El Congreso elegido es favorable a Bolsonaro

Un factor notable a favor del candidato de derecha es el Congreso elegido. “Bolsonaro tiene el ambiente perfecto para tramitar sus reformas, Haddad tendría uno más hostil”, aseguró Amaya. ¿Cómo se explica esto?

Aunque el nuevo Senado estará más fragmentado que el anterior, el número de partidos con representación pasó de 16 a 21 y algunas alianzas son especulativas, por ello el candidato de derecha tiene el terreno a su favor para tramitar sus iniciativas.

En la gráfica de Bloomberg se muestra un estimado de los partidos cercanos a las propuestas de libre mercado cercanas a Bolsonaro. Y aunque el centro es mayoritario, las posibilidades de alianzas para el candidato de derecha son más amplias.

Por si fuera poco, luego de una década de gobiernos de izquierda, el péndulo vuelve a la derecha en la región. Desde Argentina a Chile y bajo la sombra de la crisis sociopolítica y humanitaria de Venezuela, varios países han hecho un giro de 180 grados en su política.

Para Bueno, ese contexto internacional es favorable a las intenciones de Bolsonaro. “No solo Latinoamérica, sino todo el mundo está dando ese giro, la gente toma decisiones basados en su nostalgia de unos valores dentro de un mundo más liberal.” Pero en Brasil el giro a la derecha muestra su cara más extrema. Y no son pocas las preocupaciones, Amaya recuerda que “Si Brasil estornuda, América Latina tiene neumonía”.

Con Bolsonaro en el poder, aumentan las posibilidades, según la experta, de una intervención militar en Venezuela. Incluso, hay riesgos dentro del mismo Brasil, “que se busquen salidas a la crisis económica en caminos neoliberales que afectaran a los sectores más vulnerables”.

“En términos sociales habrá un régimen poco democrático, no muy garantista de derechos. Y como se espera una fuerte resistencia de la sociedad civil, también es factible una dura represión”, concluye la analista.

Haddad sin embargo no se siente derrotado. En su discurso llamó a la unidad de las fuerzas democráticas para detener a Bolsonaro.  Y sus esperanzas están puestas en que su discurso de defensa de “valores liberales y democráticos” ayude a sellar alianzas relevantes y en el nada despreciable fortin electoral que todavía mueve Lula.

También espera poder debatir con el controvertido Bolsonaro y derrotarlo en esos escenarios: “es una elección muy diferente a todas las que hayamos participado, la segunda vuelta nos da una oportunidad para debatir frente a frente”.

Un día después visitó a Lula en la Cárcel de Curitiba. Dejo entrever que es posible una alianza con Ciro Gómez y Marina Silva, candidatos derrotados. Incluso aseguró que una de sus propuestas más polémicas, la de una Asamblea Constituyente, podría ser puesta a consideración.

En poco más de tres semanas se dará el veredicto final en las elecciones presidenciales de Brasil. Y Bolsonaro tiene todo a su favor, ya la vicepresidenta del cuarto en la primera vuelta, Geraldo Alckmin, anunció el apoyo a su candidatura. Haddad, el PT y la izquierda brasleña esperan el milagro.

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