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Crece cifra de víctimas en Indonesia: 1234 muertos

Las autoridades indonesias no dan abasto ante la catástrofe que han dejado los sismos y posterior tsunami en su isla Célebes, llamada también Sulawesi, el 28 de septiembre.

Un ejemplo es que este 2 de octubre la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) tuvo que comunicar una nueva cifra de víctimas que alcanza ya los 1.234 muertos. Además de eso, el portavoz de la agencia, Sutopo Purwo Nugroho, indicó que 799 personas se encuentran heridas de gravedad en distintos centros hospitalarios.

Un balance de la catástrofe que podría no dejar de empeorar, teniendo en cuenta que los equipos de rescate indonesios están llegando a zonas que hasta ahora habían sido inaccesibles. Y según Sutopo, todavía hay algunas áreas en la parte central de Célebes de difícil acceso.

“Hay algunos sitios a los que no podemos llegar, pero no muchos. En Donggala por ejemplo hay algunos distritos donde tenemos que enviar los suministros en helicóptero”, detalló a la agencia EFE el coronel Muhammad Thohir, del Ejército nacional.

“Evacuar, encontrar y salvar víctimas”, dice el presidente de Indonesia

Palu, la capital de la provincia de Célebes Central, y su vecina Donggala, son consideradas las zonas más afectadas por los terremotos y el tsunami, que provocó olas de hasta seis metros de altura.

De hecho, la mayor parte de las víctimas eran de Palu, ciudad que ha quedado irreconocible y donde los cuerpos empiezan a descomponerse, por lo que se ha tenido que optar a entierros masivos en fosas improvisadas.

Ante este panorama el presidente de Indonesia, Joko Widodo, ordenó enviar a más rescatistas, que se suman a los 26 países y organizaciones internacionales que están ofreciendo asistencia en el lugar. “Hay algunas prioridades principales que debemos abordar y la primera es evacuar, encontrar y salvar a las víctimas que aún no se han encontrado”, ha dicho el mandatario.

La Cruz Roja fue más allá y tildó la situación de “pesadilla”, porque el paisaje de Palu y Donggala ha sido golpeado de manera “extremadamente dura”.

Para el Gobierno indonesio, otro de los frentes ahora es la inseguridad ante la falta de suministros para los sobrevivientes. El coronel Muhammad Thohir ha afirmado que el agua potable y el carburante están llegando, pero son insuficientes para las necesidades de miles de personas que lo han perdido todo.

La agencia de información Reuters describe que en una de las pocas tiendas disponibles, unas cien personas gritaban y luchaban entre sí para conseguir artículos de ropa, agua y mantas, por lo que las autoridades se han comprometido a compensar más adelante a los comercios que sean saqueados.

Desde el viernes, más de 600.000 han sido desplazadas, mientras que a partir del 3 de octubre se prevé que lleguen los primeros vuelos comerciales y un barco de la marina para seguir con las evacuaciones.

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