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Lo que debes saber de la artritis psoriásica

La artritis psoriásica es una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la inflamación, dolor y deformidad crónica de pequeñas, medianas y grandes articulaciones que se manifiesta en el 30% de las personas que tienen un diagnóstico asociado de psoriasis, la cual es una enfermedad crónica de la piel caracterizada por parches descamativos en el cuerpo. La psoriasis puede persistir durante toda la vida, pudiendo aparecer, empeorarse y desaparecer de forma intermitente.

En alrededor de un 60% de los pacientes se manifiesta primero la patología cutánea y luego se desarrollan los síntomas articulares, pudiendo aparecer en el transcurso de diez años luego del primer diagnóstico. En cambio, 2 de cada 10 pacientes presentan primero las manifestaciones articulares y posteriormente presentan los síntomas cutáneos. Solo 1 ó 2 pacientes de cada 10 son diagnosticados con las dos entidades de manera simultánea.

1. Síntomas articulares

La artritis se define como inflamación de una articulación. En el caso de la artritis psoriásica se produce dolor e inflamación crónica en pequeñas, medias e inclusive en grandes articulaciones como la cadera. El dolor puede variar de leve a fuerte intensidad, provocando limitación funcional. Si la inflamación es severa puede existir incapacidad funcional que condiciona impedimento en la realización de las actividades cotidianas tales como caminar, sentarse, subir escaleras, agacharse, etc.

Los síntomas articulares no necesariamente se manifiestan cerca del sitio donde aparecen las lesiones en piel, ni con la misma magnitud con que se expresan los síntomas dermatológicos.

Según su sitio de afectación, la artritis puede ser axial (si afecta las articulaciones de la columna y pelvis en forma de espondilodiscitis), periférica (si respeta articulaciones centrales) y, mixta (si compromete articulaciones axiales y periféricas).

2. Dolor en tendones

Se produce por una tendinitis (o inflamación de los tendones), especialmente a nivel de la planta de los pies y del Tendón de Aquiles (a nivel del talón). Esto produce impedimento y dolor para la deambulación o caminata de los pacientes.

3. Lesiones en la piel

La psoriasis se manifiesta en forma de parches o placas rojas, blancas, plateadas o grises de la piel que se descaman y son dolorosas. Generalmente aparecen en cuero cabelludo, nuca, hombros, codos, cara, palmas de las manos y plantas de los pies. Suelen aparecer en forma de brotes a lo largo de la vida del paciente.

4. Lesiones en las uñas

Es llamada psoriasis ungueal, se caracteriza por lesiones puntiformes (puntos o excavaciones) conocidas como fóveas en las uñas que se pueden acompañar de engrosamiento, deformidad y daños en las uñas, que pueden estar relacionadas a no con las lesiones psoriásicas a nivel de la piel.

5. Lesiones en ojos

Un pequeño porcentaje de pacientes presenta manifestaciones oculares como uveítis (inflamación de la capa media del ojo llamada úvea) y conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva) que conllevan a irritación de los ojos, síndrome de ojo rojo y alteraciones visuales.

Evolución de la artritis psoriásica

En la mayoría de los casos, el paciente sufre de una artritis de pocas articulaciones (oligoarticular) generalmente asimétricas en codos o rodillas y a medida que se va desarrollando la enfermedad, si no es tratada a tiempo, se van sumando de manera progresiva y en forma simétrica más articulaciones (afectación poliarticular).

En un 5% de los pacientes con artritis psoriásica se presenta la espondilodiscitis, asociados a inflamación de las articulaciones de la columna y articulaciones sacroilíacas (en la parte baja de la espalda). Otro tipo de expresión de la artritis psoriásica se da en muy pocos casos (alrededor de 2%) y son las que afectan los huesos de las manos y pies (falanges).

En caso de que la afección sea solo en la punta de los dedos se denomina artritis interfalángica distal y si se extiende a todo el dedo se llama artritis mutilante o dactilitis. Esta última produce pérdida de masa ósea, deformidad y edema en los dedos e incapacidad para movilizar correctamente las manos.

Las manifestaciones de la artritis psoriásica varían en el tiempo y en el mismo paciente. Si no es tratada a tiempo, la tendencia es que la enfermedad progrese de manera simétrica afectando el mayor número de articulaciones posibles, tornándose más severa e incapacitante cuando afecta la columna.

Si bien esta enfermedad no tiene cura, es controlable cuando se trata a tiempo. Se recomienda un manejo en conjunto entre un médico reumatólogo y un médico dermatólogo para atender las manifestaciones articulares y cutáneas, respectivamente. En caso de presentarse alteraciones visuales se debe realizar una consulta con el oftalmólogo para tratarlas de manera oportuna.

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