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UE le dice adiós a los bombillos tradicionales

Los países de la UE se despiden de una tecnología de iluminación ya incapaz de estar al paso con los requisitos de eficiencia energética establecidos por la directiva comunitaria. A partir de este sábado, tan solo será posible acabar los stocks almacenados hasta el 31 de agosto, pero no comercializar dentro de las fronteras europeas nuevas bombillas de este tipo.

Los productores y los consumidores explican que las alternativas del presente y del futuro son las lámparas LED (diodos emisores de luz) y las fluorescentes, que producen más luz con menos gasto de energía. La puesta fuera del mercado de las halógenas entra en el marco de la estrategia europea de reducción de las emisiones de CO2, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

La UE puso en marcha en 2009 un calendario de prohibiciones de productos energéticos considerados ineficientes para conseguir menos efectos dañinos para el medioambiente. Progresivamente, fueron así retiradas del mercado distintas fuentes de iluminación por incumplir unos requisitos mínimos de rendimiento cada vez más exigentes. En el caso de las lámparas, este parámetro se refiere a la cantidad de luz producida (calculada en lúmenes) por cantidad de energía consumida (calculada en vatios).

“En iluminación, cada tecnología tiene unos límites de rendimiento, llega hasta donde llega. Hay un momento en el que ya no puede avanzar más y hay que cambiar”, explica Aitor Domínguez del IDAE. Los requisitos mínimos que entran en vigor este año afectan a la tecnología de la incandescencia, que está a la base del funcionamiento de las bombillas halógenas. Técnicamente, por tanto, “desaparecen lámparas que tienen un rendimiento por debajo de cierto valor”, asegura Domínguez. Pero “todo el mundo ya sabe” que a la que le toca jubilarse ahora es a la lámpara halógena, agrega.

En realidad, la puesta fuera del mercado de estos productos estaba prevista para 2016. “Cuando se cumplió la fecha, los fabricantes manifestaron que no estaban en condiciones de ofrecer al mercado un producto con la calidad suficiente y un precio razonable para sustituir de forma natural este tipo de lámpara”, cuenta Domínguez. La UE decidió aplazar dos años la entrada en vigor de los nuevos requisitos de eficiencia energética.

Una nueva gran apuesta

La tecnología avanza muy rápido, y ahora los productores ya pueden ofrecer a los consumidores alternativas a la altura de la demanda. Por un lado, existe la tecnología de la fluorescencia, que consiste en llenar con un gas (por ejemplo el neón) un tubo de vacío, donde pasa una corriente eléctrica para que se cree un arco eléctrico y se encienda así la lámpara. Las fluorescentes tienen un precio parecidos a las halógenas, pero un rendimiento mejor, explica Domínguez. Por el otro lado, cada vez se hace más presente en el mercado la tecnología LED (basada en componentes electrónicos), la nueva gran apuesta del sector de la iluminación.

Alfredo Berges, director general de la Asociación Española de los Fabricantes de Iluminación (Anfalum), explica que este tipo de lámparas apareció entre 2009 y 2010. Las LED “produjeron una disrupción tecnológica, que cambió todo el mercado”, asegura Berges. El director general de Anfalum explica que este producto, además de ser más eficiente, permite la regulación del color de la luz y de la potencia gracias a sus componentes electrónicos. Según calcula, en menos de diez años el LED “ha tomado una cuota de mercado del 63%”.

Los fabricantes de iluminación atribuyen a las lámparas LED una vida útil de entre 20.000 y 30.000 horas, “cinco o seis veces más” que las halógenas, según Berges. Por su lado, Domínguez matiza que el IDAE “no tiene un análisis científico y técnico” que confirme este dato. “Todas las tendencias dicen que el LED tiene más durabilidad, pero no podemos argumentar cuánto más larga puede ser la vida útil”, explica.

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