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Ocho consejos contra la resequedad vaginal

La sequedad vaginal es uno de los motivos de consultas ginecológicas más frecuentes, sobre todo en lo relacionado con la vida sexual. Aunque puede venir acompañada con otros incómodos síntomas en la zona genital, la mayoría suele preocuparse por el impacto que produce en la intimidad.

Este problema suele aparecer durante la menopausia debido a la disminución en la producción de estrógenos. Sin embargo, muchos casos se dan en edades jóvenes, ya que también puede ser producto de factores psicológicos, infecciones y problemas de salud.

Por fortuna, hay varios hábitos y tratamientos que ayudan a controlarlo sin dificultad, pues su falta de atención puede afectar la sexualidad en pareja y autoestima. 

La sequedad vaginal puede venir acompañada con irritación, ardor y comezón. De hecho, debido a la pérdida de humedad natural, la vagina queda susceptible al ataque de algunos microorganismos que producen infecciones.

Sumado a esto, la alteración que sufre el pH de la zona impacta de manera negativa el ámbito sexual. Aunque se le resta importancia, puede dificultar la penetración o convertir el coito en algo doloroso y poco satisfactorio.A su vez, esto disminuye el deseo sexual y causa distanciamiento con la pareja. ¿Cómo solucionarlo?

1. Utilizar lubricantes

Los lubricantes y cremas humectantes para la zona íntima son los mejores aliados para combatir la sequedad vaginal. Sus compuestos ayudan a disminuir la fricción durante las relaciones sexuales y, por ende, previenen la irritación y dolor.

Las presentaciones más recomendables son las que están fabricadas a base de agua o silicona. Las versiones a base de aceite o con perfumes pueden dañar los preservativos y generar otras incomodidades tanto a nivel interno como externo.

2. Evitar la higiene excesiva

Garantizar una buena higiene íntima es un hábito clave en la prevención de infecciones y malos olores. Sin embargo, no es conveniente hacer lavados vaginales en exceso pues pueden ser detonantes de la sequedad vaginal.

3. Aumentar el consumo de agua

El consumo diario de agua es un hábito que permite hidratar todo el organismo. Por eso, como parte del tratamiento contra esta condición, es fundamental aumentar la cantidad ingerida al día. Tomar hasta 8 vasos de agua o líquidos saludables favorece la producción de lubricante natural.

4. Incluir soja en la dieta

La soja y sus productos derivados contienen isoflavonas y lignanos, ambos conocidos por su capacidad para combatir la sequedad vaginal. Estas sustancias favorecen el equilibrio hormonal y evitan descontroles en el pH de la microbiota que protege la vagina.

5. Hacer ejercicio físico

La adopción de una rutina diaria de ejercicio físico tiene un impacto positivo sobre la calidad de vida sexual. No solo aumenta la resistencia durante las relaciones sexuales, sino que mantiene el cuerpo saludable y previene algunas disfunciones.

De hecho, incluir en el entrenamiento algunas actividades de fortalecimiento del suelo pélvico potencia sus beneficios. Esta variedad de ejercicios fortalecen el músculo pubococcígeo y tonifican la vagina. Además, controlan la continencia de la vejiga y aumentan la capacidad para alcanzar el orgasmo.

6. Elegir productos apropiados para la vagina

El uso de jabones perfumados, talcos o desodorantes vaginales puede influir en la aparición de la sequedad. Debido a sus componentes irritantes, su aplicación altera el pH vaginal y produce irritaciones en sus tejidos. Por eso, se deben elegir productos neutros, preferiblemente elaborados con ingredientes naturales.

7. Tener una vida sexual activa

Mantener una vida sexual activa tiene muchos beneficios en la prevención de este síntoma, inclusive durante la posmenopausia. Si bien los cambios hormonales pueden ser un obstáculo para disfrutarlo, su práctica con lubricantes y buena estimulación resulta muy placentera.

La excitación sexual aumenta el riego sanguíneo en la zona genital y produce una mayor lubricación natural. Además, previene problemas como la atrofia vaginal, pues activa los músculos vaginales gracias a las contracciones involuntarias de los orgasmos.

8. Vigilar el consumo de fármacos

Cuando la sequedad vaginal se convierte en un problema recurrente, sin razón aparente, sería bueno determinar si tiene que ver con el consumo de algunos fármacos. A pesar que no todas sufren este efecto secundario, tomar anticonceptivos orales, antidepresivos y antihistamínicos puede ser su detonante.

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