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Señora Ana Soto sólo pensaba en sus hijos

La señora Ana Isabel Soto, de 72 años y quien estuvo secuestradas por cuatro días, se reunió con sus familiares en la calle 45 con avenida 5, parroquia El Bajo, en el municipio San Francisco. Sus hijos le daban gracias a Dios y a las comisiones mixtas de la Policía científica y la Policía regional por salvarla.

La señora Asa Isabel ofreció detalles de su secuestro.

Luego de que cuatro presuntos delincuentes se la llevaron en una camioneta Cherokee, negra, placa AA87ZJ, el destino de la adulta mayor se postergaba inexistente.
En el trayecto la angustia aumentaba, los hombres le preguntaban cuántos vehículos había comprado Elías David Díaz Soto, su hijo, la respuesta brotó de sus labios: “Cuatro. Están estacionados en el garaje”.

A medida que el tiempo transcurría, las interrogantes formuladas por los maleantes aumentaban hasta el punto de hacerse insoportables.

¿Sus hijos tienen armas de fuego?, ¿Cuántos hermanos tiene Elías?, ¿Su hijo bebe licor?, la dama respondía con seguridad, “esos muchachos que viven en la casa son mis hijos”, “Elías tiene dólares, porque los trabaja”.

El recorrido terminó, los antisociales bajaron a la víctima en una granja abandonada, en el sector Ancón Bajo, vía a los Tres Locos, parroquia Antonio Borjas Romero del municipio Maracaibo.

La pesadilla apenas comenzaba, en medio de la oscuridad de una habitación donde la única compañía que tenía era una cama y un ventilador de pie, Ana Isabel pensaba en sus hijos.

Tres hombres entraron al dormitorio, los dos primeros días de cautiverio le ofrecieron arroz chino y jugo para almorzar, la mañana siguiente café con leche y galletas de soda.

La infortunada necesitaba las pastillas, es hipertensa y diabética, el compromiso, comprarían las medicinas. “Aún las sigo esperando”, comentó la septuagenaria tras su liberación.

Información La Verdad

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Autor: Raul Arroyo
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